El arte del empaste

Junio 17, 2009 por admin  
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Agosto 2007

Jacqueline recuerda haber visto a su padre empastando siempre, de toda la vida. Dice que ella lo acompañaba y que le ayudaba a sacar los corchetes de las hojas. Haciendo esta labor, más de alguna vez, se accidentó por “urgete”. Un día que estaba asistiendo a su hermano, ya fallecido y que también empastaba, metió las manos donde no debía y se quemó.

Ahora se ríe de esas anécdotas que la marcaron y la impulsaron a perfeccionarse y a incorporar el oficio de empastadora en su vida. Un trabajo que hoy ejerce con mucho esfuerzo desde hace más de 15 años.

De a poquito a más

En los ’80 no les fue difícil conseguir clientes: abogados, contadores, empresas de seguros. El matrimonio comenzó con bastantes expectativas y las ganancias eran “considerables”.

Les fue bastante bien hasta que vino la crisis de los años ’90 y nacieron empresas dedicadas a la custodia de documentos, entidades que venden a las corporaciones espacios (en bodegas) para almacenar la información, cobrando por metro cuadrado. Fue entonces cuando algunas de las empresas, sus clientes por años, dejaron de encuadernar los documentos con ellos.

Una realidad que a este matrimonio le significó una merma en sus trabajos e ingresos, pero que con el tiempo se revirtió, puesto que supieron llegar con sacrificio a medianas y pequeñas instituciones, que aún siguen necesitando empastar sus libros para sus departamentos de contabilidad y gestión.

Las etapas de la encuadernación

Encuadernar, como lo realiza el matrimonio Cerda-Sepúlveda, es una actividad muy artesanal que requiere de mucha dedicación. Como no tienen recursos suficientes para adquirir máquinas, prácticamente todo lo trabajan a mano.

Lo primero que hacen es reunir las hojas que serán empastadas, ordenarlas, sacarles los corchetes y dejarlas en una caja. Luego, mediante un proceso que ellos llaman de legajado, nivelan los papeles hasta dejarlos perfectamente alineados y tal como quedarán en el libro empastado. Más tarde, colocan pegamento (lo que ellos llaman el encolado) en el lomo y luego perforan las hojas para cocerlas con un cáñamo.

Quiénes son sus clientes frecuentes?

Contadores y abogados y gente de empresas están entre sus clientes. Carlos, agrega, que este oficio “tiene mucho que ver con la economía, porque cuando está mala, todas las empresas empiezan a reducir costos y sus gastos al mínimo, buscan alternativas más baratas para empastar libros y comienzan a pedir empastes en jaspe (un material más económico)”.

Ofrecen empastes de todo tipo, calidad y precios. Por empastes de libros corporativos cobran desde $3.000 (300 hojas, tamaño carta u oficio) y por una tesis de grado $7.000. Un libro escolar tiene un valor de $3.000.

Para contactar a Jacqueline Sepúlveda: (02) 457 2636 - (02) 737 4932. Cel: 07-8675973 empastes.jacqueline@gmail.com