Entrevista a Julia Mancilla
Junio 18, 2009 por admin
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Ojo Con ellas
Marzo 2006/
Nos recibe en su casa donde también está su taller y declara que su llegada al área empresarial fue accidental. Durante uno de los viajes de visita a su hermano en Suiza pasó por Venecia y quedó encantada con el trabajo en vidrio de los artesanos de algunas de las islas de ese hermoso paraje de Italia. Pero desde siempre ha sentido atracción por las manualidades, es su hobbie. Un hobbie que comenzó ya hace algunos años a dar sus dividendos, luego de que constatara su habilidad para crear piezas que también eran apreciadas por otros.
La pasión por el vidrio
En Suiza tomó sus primeros cursos de vitrofusión, aunque complicada con el idioma, su espíritu “busquilla” la obligaban cada vez a perfeccionar este hobbie, hasta que, hace ya casi una década, decidió tomar un curso en Chile para comprobar cuanto sabía de la técnica. Con sorpresa se dio cuenta que en realidad ya estaba lista para dar nuevos pasos y mayor seguridad adquirió cuando, al participar en una feria artesanal en Cerrillos, vendió todo lo que ella había generado durante sus ratos libres. Ahora podía hacer rentable este pasatiempo que tanto le apasionaba. Todo bien hasta que, en un gesto de ternura y de confianza en su trabajo, su marido le regaló un horno para quemar los vidrios. Hasta ese momento debía llevarlos a otro lugar para cumplir con esa etapa de la vitrofusión.
Julia entre broma y en serio señala: “Y ahí me embarró la vida”, porque se sentía un obligada a dar utilidad a esta enorme inversión que su marido le estaba regalando, era una enorme responsabilidad, ahora tendría que darle una función rentable al horno.
Desde entonces mucho agua a pasado por el puente y Julia se las ha ingeniado para estar siempre vigente en sus conocimientos sobre el tema es por ello que ha participado en diferente seminarios nacionales e internacionales al respecto. Recuerda especialmente la escuela de artes del fuego y a la profesora Ximena Guzmán. Ya con todos los conocimientos teórico-prácticos bajo el brazo se ha dedicado a recorrer diferentes ferias artesanales, dentro y fuera de Santiago. A Julia le encanta el contacto y la interacción con el público que visita las ferias artesanales y le parece atractivo el clima que se produce entre los artesanos.
Siempre está atenta a nuevas oportunidades y a capacitarse, no por nada fue elegida como una de las socias más colaboradoras de Empremujer.
El compromiso con los otros
La atracción por el contacto con la gente y su afán por ayudar al prójimo han provocado que ella haya participado en las más diversas organizaciones, incluso una vez en el norte del país, junto a su marido, debió hacerse cargo de un comedor infantil. “En la época dura, con mi marido nos hicimos cargo de un comedor infantil porque sentíamos que era la forma en que podíamos aportar con nuestro granito de arena en esos momentos tan duros para el país, con padres y madres cesantes. Nosotros somos cristianos, y ese comedor nació de la iniciativa de una parroquia de la cual formábamos parte”, señala, rememorando esos años.
Esta preocupación por los otros también se traspasa a su rol como mujer creadora. Julia piensa que el arte es para todos y las personas que viven “de plaza Italia para abajo también deben poder acceder a ella”, señala. Piensa que contribuye con un grano de arena al intentar crear piezas de calidad a precios razonables, “por eso yo hago piezas más pequeñas, pero de igual valor creativo”, indica.
También aflora su lado más social al hablar de Empremujer, adonde llegó después de visitar los stands de la Asociación en la primera versión de la Feria Emprende. Julia cree que la gran fortaleza de Empremujer puede llegar a convertirse en su gran amenaza. “El hecho de ser un grupo tan heterogéneo de mujeres con mucha fuerza y mucha chispa lo hace muy atractivo. Saber que detrás de cada persona hay un mundo es muy importante, pero a la vez es una debilidad porque cuesta congeniar los intereses disímiles de todas”, señala.



me parece interesante su aprendizaje, la fortuna que ella tuvo de viajar y conocer fuera del país una técnica que acá perfeccionó. Me gustaría saber si ella imparte algun curso y, saber si es de Santiago, porque menciona el norte. Yo soy de Peñaflor, Santiago, tengo tiempo aunque poco dinero, para movilizarme, estamos pasando un período crítico en lo económico y quisiera emprender alguna actividad.
Le agradecería alguna ayuda por intermedio de ella o de empremujer. Gracias.